LA INFLACIÓN DE JULIO PUSO EN PAUSA EL PROCESO DESINFLACIONARIO
En julio, la inflación se ubicó en 2,1% mensual, por encima del 1,9% registrado el mes previo. En términos interanuales, alcanzó el 33,8%, mientras que la inflación acumulada en los primeros siete meses del año ascendió a 19,3%.
El incremento del nivel general estuvo explicado principalmente por componentes estacionales, vinculados al receso invernal. Mientras la inflación de la categoría estacionales alcanzó el 4,5%, la inflación núcleo se ubicó en 1,8%, manteniéndose por debajo del nivel general. Por su parte, los precios regulados aumentaron un 2,1%, continuando con el proceso de recomposición relativa.
En este contexto, el registro de julio no implica un freno del proceso de desinflación, sino que refleja una trayectoria que continúa desarrollándose de manera no lineal y heterogénea. La evolución de la inflación núcleo y la dinámica de los precios relativos permiten mantener una lectura favorable sobre la dinámica de fondo.
De cara a agosto, las mediciones de alta frecuencia muestran una evolución favorable en los precios de los alimentos. Si esta dinámica se sostiene, podría contribuir a mantener la moderación de la inflación en el corto plazo.
En este marco, mantenemos la inflación en color amarillo dentro de nuestro semáforo institucional de indicadores económicos y financieros.

Inflación: ¿Cómo impactaron las distintas categorías y rubros en el IPC de julio?
La inflación núcleo se ubicó en 1,8% mensual, frente al 1,6% registrado el mes previo, lo que implicó un incremento de 0,2 puntos porcentuales. Si bien el dato interrumpió la trayectoria descendente observada durante los meses previos, la inflación núcleo se mantuvo por debajo del 2% mensual y del nivel general, en un contexto donde la mayor presión sobre el IPC estuvo asociada a los componentes estacionales. En términos interanuales, alcanzó el 32,2%.
Por su parte, los precios estacionales aumentaron un 4,5%, impulsados principalmente por las subas en verduras, paquetes turísticos y servicios de alojamiento. En tanto, los precios regulados registraron un incremento del 2,1%, explicado por aumentos en transporte público, prepagas y electricidad.
A nivel de divisiones, Recreación y cultura lideró los aumentos del mes, con una suba del 5,0%, como consecuencia del incremento en paquetes turísticos y servicios culturales. Le siguieron Restaurantes y hoteles (+2,8%) y Salud (+2,5%). En contraposición, Prendas de vestir y calzado volvió a ser la categoría de menor variación mensual, con una deflación del 1,3%.
Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas registró un aumento del 2,0% y tuvo una incidencia relevante sobre el nivel general. Dentro de esta división, la dinámica estuvo influida por los movimientos en verduras, en línea con el comportamiento de los precios estacionales.

Panorama inflacionario: lo que dejó julio
El dato de julio generó una interrupción en la trayectoria descendente del nivel general observada durante los últimos meses, aunque en un contexto de mayor incidencia de los componentes estacionales asociados al receso invernal. Este comportamiento refuerza la idea de que el proceso de desinflación no se desarrolla de manera lineal ni homogénea: puede presentar movimientos puntuales al alza sin que ello implique necesariamente un cambio en la tendencia de fondo.
Más allá de la dinámica de los componentes estacionales, la inflación núcleo se mantuvo en 1,8% mensual, apenas por encima del 1,6% registrado en junio y todavía por debajo del nivel general. En este contexto, el mayor registro del IPC convive con una inflación núcleo que se mantiene en niveles reducidos, lo que refuerza la lectura de que la dinámica de fondo continúa siendo favorable.
La lectura de los precios relativos también resulta favorable. Los servicios ya cerraron el atraso que mantenían respecto de la inflación núcleo y actualmente se ubican un 3% por encima de esta. En tanto, los bienes mantienen un atraso cercano al 5%, mientras que los precios regulados continúan reduciendo gradualmente su rezago relativo, actualmente en torno al 8%.
En este contexto, la normalización de los precios relativos continúa avanzando, aunque a velocidades diferentes entre las distintas categorías. Esto refuerza la idea de que la trayectoria de los precios continúa siendo heterogénea, con una dinámica de fondo que se mantiene favorable.
Perspectivas inflacionarias
Tras alcanzar un piso en mayo de 2025, la inflación mostró una aceleración gradual hasta estabilizarse durante varios meses en torno al 3% mensual, evidenciando las dificultades para perforar ese umbral. Durante los últimos meses, sin embargo, comenzó a observarse una moderación que llevó al nivel general por debajo del 2% mensual en junio. El registro de julio debe interpretarse en el contexto de la mayor estacionalidad propia del mes y no necesariamente como un cambio en la tendencia.
En este sentido, el proceso de desinflación continúa avanzando, aunque con una trayectoria que probablemente siga siendo gradual y no lineal. La inflación núcleo se mantiene en niveles reducidos, mientras que los precios relativos continúan ajustándose a distintas velocidades. Al mismo tiempo, la demanda de dinero permanece en niveles históricamente bajos y los precios regulados todavía presentan un rezago relativo, factores que podrían limitar una convergencia rápida hacia niveles de inflación más bajos.
De cara a agosto, las mediciones de alta frecuencia muestran una evolución favorable en los precios de los alimentos. Si esta dinámica se sostiene, podría contribuir a mantener la moderación de la inflación en el corto plazo.
En este marco, mantenemos la inflación en color amarillo dentro de nuestro semáforo institucional de indicadores económicos y financieros.

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