LA DESINFLACIÓN GANA SOLIDEZ EN JUNIO
Por tercer mes consecutivo, la inflación volvió a ubicarse en 1,9% mensual, registrando el mejor dato desde agosto del año previo. En términos interanuales, marcó un 33,5%, mientras que la inflación acumulada del año ascendió a 16,8%.
Al analizar las categorías, los datos muestran señales alentadoras sobre la normalización de los precios relativos. Por un lado, los precios regulados aumentaron un 2,3%, reflejando que el proceso de recomposición tarifaria continúa. Por otro, la inflación núcleo, que permite identificar la tendencia subyacente del proceso inflacionario, se ubicó en 1,6%, alcanzando niveles similares a los observados en julio del año previo.
Si bien durante el mes no se registraron nuevos shocks externos, la inercia inflacionaria aún persiste en algunas categorías y continúa condicionando la velocidad del proceso de desinflación.
De cara a julio, la estacionalidad asociada al receso invernal podría introducir cierta resistencia al proceso de moderación observado en los últimos meses. Sin embargo, la tendencia comienza a ganar mayor solidez, por lo que mantenemos la inflación en color amarillo dentro de nuestro semáforo institucional de indicadores económicos y financieros.

Inflación junio 2026: ¿Cómo impactaron las distintas categorías y rubros en el IPC de junio?
La inflación núcleo se ubicó en 1,6%, desacelerando por tercer mes consecutivo, aunque con una menor intensidad respecto de los meses previos. En términos interanuales alcanzó una variación del 31,8%. Con este resultado, volvió a perforar el nivel del 1,9% mensual que había caracterizado la dinámica de los últimos tres meses previos.
Por su parte, los precios regulados aumentaron un 2,3% mensual, impulsados principalmente por los ajustes en las tarifas de los servicios públicos. En tanto, los precios estacionales registraron una suba del 3,4%, explicada por el incremento en verduras y en los servicios vinculados al turismo.
A nivel de divisiones, Recreación y Cultura lideró los aumentos del mes (+4,2%), como consecuencia del incremento en los paquetes turísticos. Le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,3%), impulsada por los ajustes en las tarifas de los servicios públicos.
Por su parte, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división con mayor incidencia en la variación mensual en las regiones Pampeana, Noroeste y Cuyo, impulsada principalmente por los aumentos en verduras, pan y cereales. En cambio, en GBA, Noreste y Patagonia, la mayor incidencia correspondió a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, debido a los incrementos en electricidad y alquileres.

Panorama inflacionario: lo que dejó junio
El dato de junio consolida el proceso de moderación iniciado a comienzos del segundo trimestre, luego de casi un año de incrementos mensuales. Más allá del buen desempeño del índice general, el dato más relevante volvió a ser la inflación núcleo, que refleja de manera más precisa la tendencia de mediano plazo.
Con una variación mensual del 1,6%, la inflación núcleo se ubicó por debajo de los niveles observados antes de los shocks externos registrados durante el primer trimestre. Para encontrar un registro similar es necesario remontarse a julio de 2025.
Estos resultados sugieren que el proceso de desinflación comienza a ganar mayor consistencia. Si bien aún persisten algunos factores que podrían introducir volatilidad en el corto plazo, los últimos tres registros muestran una trayectoria más favorable para la dinámica de los precios.
Por componentes, mientras los bienes desaceleraron 0,4 puntos porcentuales y registraron una variación del 1,4% mensual, los servicios aceleraron su ritmo de crecimiento hasta ubicarse en torno al 2,9% mensual.
En este contexto, la normalización de los precios relativos continúa avanzando. Los servicios permanecen por encima de la inflación núcleo, reflejando que el atraso relativo prácticamente ha desaparecido. En tanto, los bienes y los precios regulados continúan reduciendo gradualmente su brecha, aunque todavía mantienen cierto rezago relativo.
Perspectivas inflacionarias
El dato de mayo extiende la moderación observada el mes previo, tras varios meses de presión alcista sobre la inflación mensual.
Más allá de la baja observada en el nivel general, el dato más relevante del mes fue el desempeño de la inflación núcleo, que refleja la tendencia de largo plazo de los precios. Con una variación mensual de 1,9%, se ubicó por debajo de los niveles observados antes de los shocks externos registrados durante los últimos meses. Para encontrar un registro similar es necesario remontarse a septiembre de 2025.
Esto sugiere que el proceso de desinflación continúa ganando consistencia. Sin embargo, dos meses consecutivos de mejora todavía resultan insuficientes para afirmar que la inflación ingresó en una nueva etapa de menor nominalidad.
Por componentes, tanto los bienes como los servicios también desaceleraron su ritmo de suba mensual. Los bienes crecieron 2,0%, mientras que los servicios se ubicaron en 2,5%, en un contexto donde continúa el proceso de recomposición relativa de precios.
En este marco, por primera vez desde el inicio de la serie en diciembre de 2019, los servicios se ubicaron por encima de la inflación núcleo en 0,7 puntos porcentuales, reflejando que su atraso relativo se ha disipado. Por su parte, los bienes continúan reduciendo su brecha, aunque de forma más gradual, manteniendo todavía un atraso relativo de 4,6%.

Perspectivas inflacionarias
Tras alcanzar un piso en mayo de 2025, la inflación inició un proceso de aceleración que la llevó a estabilizarse durante varios meses en torno al 3% mensual, evidenciando las dificultades para perforar ese umbral. Junio representa el tercer mes consecutivo con registros a la baja y, por primera vez en nueve meses, la inflación volvió a ubicarse por debajo del 2% mensual, consolidando un cambio de tendencia respecto de la dinámica observada durante buena parte del último año.
En este contexto, el proceso de desinflación continúa avanzando y comienza a mostrar mayor solidez, aunque es esperable que el proceso continúe desarrollándose de manera gradual y no lineal. La corrección de los precios regulados y una demanda de dinero que todavía permanece en niveles históricamente bajos continúan siendo factores que limitan una convergencia más rápida hacia registros de inflación más reducidos.
De cara a julio, se espera que los precios de los alimentos mantengan un comportamiento relativamente estable. No obstante, el receso invernal suele incorporar cierta estacionalidad positiva a la inflación mensual, por lo que podría observarse un leve incremento respecto del registro de junio. Aun así, el escenario continúa siendo consistente con una moderación en el nivel de los precios a mediano plazo.
En este marco, mantenemos la inflación en color amarillo dentro de nuestro semáforo institucional de indicadores económicos y financieros.

Nuestro semaforo financiero a la fecha




