Semáforo Financiero EMAE Diciembre 2025

El AGRO EMPUJA LA ACTIVIDAD ECONÓMICA A MÁXIMOS HISTORICOS, PERO DEBAJO DE LA SUPERFICIE EL DESEMPEÑO SECTORIAL ES DISPAR.

La actividad económica cerró diciembre en un máximo histórico. El EMAE creció 1,8% mensual desestacionalizado y 3,5% interanual, ubicándose 0,8% por encima del anterior pico de junio de 2022. En promedio, 2025 finalizó con una expansión de 4,4%, aunque dejó un arrastre estadístico más acotado para 2026, cercano al 2%.

 El impulso estuvo claramente liderado por el sector agropecuario (+32,2% interanual), apalancado en una campaña histórica de trigo, con rindes récord que ya se reflejan tanto en exportaciones como en niveles de actividad. También contribuyó intermediación financiera, mientras que la minería continúa en niveles máximos y consolida su creciente relevancia estructural.

Sin embargo, la recuperación es heterogénea. Industria y comercio aún muestran debilidad relativa, y si bien la manufactura logró cerrar el año en terreno positivo, su desempeño interno es dispar. La construcción también exhibe mejoras, pero lejos de una recuperación homogénea.

 De cara a 2026, el escenario luce más desafiante. El efecto base favorable del agro comenzará a diluirse y el menor arrastre estadístico reduce el impulso inicial de la actividad. Con sectores tradicionales aún sin señales claras de aceleración sostenida, es razonable anticipar una moderación en el ritmo de crecimiento.

Estimador Mensual de Actividad Económica: diciembre 2025

En diciembre, el EMAE registró una suba desestacionalizada de 1,8% respecto de noviembre y un crecimiento interanual de 3,5%. Con este resultado, el nivel de actividad alcanzó un máximo histórico, ubicándose 0,8% por encima del anterior pico de junio de 2022.

Fuente: Criteria en base a INDEC

EMAE: impacto en la actividad de los distintos sectores

Desde el enfoque sectorial, once de los quince sectores relevados mostraron mejoras interanuales. Se destacó agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+32,2%), impulsado por una campaña histórica de trigo, que registró máximos de producción y rindes aproximadamente 50% superiores al promedio de las últimas cinco campañas. También sobresalieron pesca (+18,3%) e intermediación financiera (+14,1%). En conjunto, el agro e intermediación financiera explicaron 2,4 puntos porcentuales del crecimiento interanual del EMAE.

En contraste, cuatro sectores registraron caídas, con mayor incidencia negativa en industria manufacturera (-3,9%) y comercio mayorista y minorista (-1,3%), que en conjunto restaron 0,8 puntos porcentuales al indicador.

La actividad económica en perspectiva

En el año 2025, la actividad acumuló un crecimiento promedio de 4,4%, mientras que el arrastre estadístico para 2026 se redujo a aproximadamente 2%, marcando un punto de partida más exigente para el nuevo año. Si bien el nivel agregado de actividad alcanzó máximos históricos, la dinámica es heterogénea. El sector agropecuario marcó su mejor diciembre histórico y se ubicó 11,8% por encima del máximo previo para ese mes. La mejora en rendimientos ya se refleja tanto en exportaciones como en el nivel general de actividad, particularmente en trigo y cebada. En 2025, el sector creció 6,5% en promedio, con una fuerte aceleración en el margen hacia fin de año.

La actividad minera también alcanzó niveles récord. El rubro minas y canteras, que incluye hidrocarburos y minerales metalíferos, continúa expandiéndose y podría ganar mayor ponderación en el índice general en los próximos años, dado su creciente relevancia en la estructura productiva.

Por su parte, la industria manufacturera y la construcción mostraron recuperación en 2025 respecto de 2024, aunque con desempeño dispar al interior de cada sector. La industria creció 0,8% en el año tras dos ejercicios contractivos, con subrubros de fuerte expansión y otros aún en retroceso, como neumáticos (-31,9%).

De cara a 2026, los primeros indicadores son mixtos y anticipan una moderación del crecimiento. El efecto base favorable del agro comenzará a diluirse, mientras que la sequía hacia el cierre de 2025 podría impactar en menores volúmenes productivos en el arranque del año.

En este contexto, el crecimiento de la actividad dependerá en mayor medida de sectores con competitividad externa —agro, energía y minería— mientras que no se observan aún señales claras de que industria, construcción y comercio puedan compensar una eventual desaceleración. Sumado a un arrastre estadístico más acotado que el del año previo, es razonable esperar una moderación en el ritmo de expansión durante 2026.

Por ello, mantenemos a la actividad económica en color amarillo dentro de nuestro semáforo institucional de indicadores económicos y financieros, a la espera de señales más consistentes que confirmen una recuperación más amplia y sostenida.

Nuestro semáforo a la fecha

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