ESCENARIO ECONÓMICO La inflación sigue siendo la pelea de fondo

27 de Septiembre de 2017

Por David Feliba

Trascendió esta semana por parte del Gobierno la preferencia por un escenario imposible: llevar a cabo las elecciones este domingo. A falta de casi un mes para las generales, el deseo es cosechar una buena tendencia. Se descuenta un resultado favorable soportado en buena medida por un clima financiero agradable y una recuperación económica que, calculan, ya tracciona la actividad a un ritmo del 4% anual. Dentro de esta ventana antes de octubre, la única preocupación del equipo oficial estaría en imprevistos de orden externo.

Más allá de esto, no obstante, hay una pelea de fondo que persiste. “Una vez que esté controlada la inflación, todo será crecimiento, por eso seguirá siendo nuestra principal batalla desacelerar el incremento de precios”, afirmó el Presidente en una reunión, según reprodujo hoy La Nación. Se reconfirma lo que en la práctica se percibe hace rato: un reiterado apoyo a la política monetaria que diseña Federico Sturzenegger desde el BCRA. El esfuerzo está puesto en coordinar la inflación del último trimestre de 2017 con la ambiciosa meta del año próximo, de entre 8 y 12%. Entregar el año con precios corriendo al 1% mensual es el esquema ideal.

“Las tasas de interés seguirán altas por un tiempo más”, aseguró el titular de BCRA en las Jornadas Monetarias y Bancarias de esta semana.

Explican que Mauricio Macri ve crecimiento genuino detrás de la política de tasas, con una actividad que pareciera funcionar al alza aún en ese marco limitante. Cerca de 20 puntos reales de crecimiento en el crédito al sector privado quizás contribuyan a esa percepción oficial. Lo cierto es, no obstante, que con una inflación que promedia desde mayo un 1,4 mensual (17% anual), las tasas en pesos que calibra el BCRA crean hoy uno de los escenarios más contractivos desde el comienzo del nuevo mandato, apenas por debajo de los 10 puntos de renta real.

El dato podría interpretarse como un llamativo gesto de independencia por parte del BCRA en medio de un marco de campaña: la pelea contra la inflación opera desarmada de cualquier agenda electoral.

La política monetaria opera con rezagos de hasta seis meses. Quienes la conocen de cerca ejemplifican con claridad las dificultades del caso: hacer política monetaria es cómo atravesar un camino sinuoso con un automóvil que le responde al conductor siete cuadras después de haber doblado el manubrio.

A finales de 2016, una relajación temprana en las tasas de interés generó un salto en los agregados monetarios que condicionó la inflación de principios de año y con eso las metas de 2017. En una disciplina inexacta, como se ve, para fines de este año el BCRA parecería inclinarse por una política que, de excederse, lo haga más en la dureza que en la relajación.