Donde Vemos Valor 08.09.2017

08 de Septiembre de 2017

Tras el resultado de las elecciones primarias, que el mercado interpretó como favorable y que prolonga la proyección de las políticas económicas por los próximos años, se disipó parcialmente el riesgo asociado a la estabilidad de la nueva administración y un eventual regreso de una gestión de matiz populista.

De confirmarse la tendencia en octubre, creemos que el principal riesgo que rige ahora para el inversor local es el de un shock externo que redunde en una corrección del S&P 500, la bolsa internacional de referencia, así como en el resto de los activos de riesgo a nivel global.

En un mundo sensibilizado por la escalada de tensión en Corea del Norte, observamos que el índice S&P luce relativamente caro en términos de su valuación histórica y hace un período prolongado que no realiza una corrección importante en su precio. En esta línea, creemos que la probabilidad de este evento es elevada, en caso de emerger un shock externo de magnitud.

Al respecto, sabemos que los activos argentinos (y emergentes) presentan una correlación tanto con el S&P 500 como con los bonos del Tesoro norteamericano. De acuerdo con la experiencia de las ultimas caídas del índice, observamos que una corrección allí redunda en un impacto de una envergadura mayor en activos locales.

Reacción en acciones de Merval y deuda emergente (EMBI) frente a las últimas tres correcciones del S&P 500

 

Como se aprecia, de acuerdo al promedio de las últimas tres correcciones del S&P 500, el Merval ha corregido a más del doble de velocidad que su equivalente de renta variable en Estados Unidos. Al mismo tiempo, se observa que los bonos de países emergentes expanden cerca de 1 p.p. o 99,3 puntos básicos su brecha o spread con el rendimiento de los títulos del Tesoro.

Si bien nuestra visión sigue siendo optimista para las acciones locales y el tramo largo de la curva en dólares, creemos oportuno ceder algo de rentabilidad en pos de “inmunizar” la cartera ante eventos inesperados que pudieran erosionar ganancias acumuladas. En ese sentido, proponemos la compra de una cobertura sobre el S&P 500 a través de un put (opción de venta) 5% por debajo de la cotización actual y a un plazo de 3 meses.